Cómo no usar el contenido de vídeo

Cómo no usar el contenido de vídeo

enero 2, 2020
Autor: Jesús Díaz

Sí, lo hemos dicho ya infinidad de veces. El contenido audiovisual es el más interesante para la audiencia, con el que mejor se pueden explicar los conceptos que queremos y el que más fácil lo pone a la hora de elegir un producto o servicio. Todo eso ya lo sabemos. Sin embargo, no hay que caer en la trampa de que todo vale, de que con cualquier vídeo vamos a mejorar nuestra imagen, porque estaríamos cometiendo un error.

Hay muchos factores que no vamos a controlar jamás dentro del marketing digital. Por ejemplo, los algoritmos de las redes sociales y de los grandes buscadores suelen cambiar cada cierto tiempo, alterando aquello que creíamos que funcionaba de una determinada manera. Por eso, aunque ejecutemos una buena acción de vídeo marketing, de vídeo producto o usemos una producción audiovisual trabajada y con un presupuesto generoso, es posible que en ocasiones no logremos alcanzar lo que buscamos, ya sea imagen de marca, notoriedad, leads o ventas.

Pero, ¿qué hay de lo que sí podemos controlar? Os damos algunas pautas de cómo no usar el contenido de vídeo en tu estrategia de vídeo marketing:

 

Vídeos excesivamente largos

Los vídeos demasiado largos y la atención de los usuarios son dos términos que no casan; son como el agua y el aceite. Está comprobado que dejamos de prestar atención a los pocos segundos del inicio de cualquier pieza audiovisual en Internet. Por eso debemos conseguir retener al espectador en esos primeros segundos de reproducción.

Es complicado, sí, pero el error más común es dejar el mensaje que realmente queremos enviar en la mitad de un vídeo de media duración (2-3 minutos). En ese caso, perderemos un enorme porcentaje de visualizaciones por el camino. Lo dice el refrán: lo breve si es bueno, dos veces bueno.

Baja calidad de imagen y sonido

Parece algo obvio, pero todavía hay muchas empresas que hacen un intento de producir alguna campaña de vídeo marketing o de vídeo producto con piezas de una calidad dignas de haber sido grabadas con un Nokia 7550. La calidad es muy importante, y más a día de hoy que cualquier móvil, tablet o portátil posee la capacidad de reproducir en alta definición.

El sonido también entra como parte importante de la calidad de un vídeo. Aunque no tengamos los recursos de una producción de Hollywood, siempre hay formas para evitar el excesivo ruido, voces de fondo o el eco.

 

Formato inadecuado

Aunque se tenga el mismo vídeo, su formato no va a ser el mismo según el canal en el que se quiera usar. Las redes sociales, por ejemplo, son distintas entre sí. No es lo mismo publicar una Storie en Instagram que un post en LinkedIn. El fallo habitual es el excesivo enfoque por el autoajuste, los rótulos que se cortan, el vídeo que no es admitido por las plataformas por su duración y se cortan repentinamente o la dificultad para apreciar ciertos detalles en dispositivos móviles.

Excesivo movimiento

El concepto de marearse lo asociamos a cuando viajamos en cualquier tipo de transporte, a las montañas rusas o al excesivo movimiento de la cámara cuando vemos un vídeo (entre otros, por supuesto). La moda de las películas found footage o metraje encontrado en español, llegó hace unos años y no dejó indiferente a nadie. Uno de los aspectos más destacados por el público fue el del exagerado movimiento de la cámara, el cual provocaba mareos en buena parte de los espectadores.

Para un vídeo corporativo empresarial, el consejo más sencillo es el de intentar no marear, literalmente, al espectador. Empezar a ver un vídeo en el que la cámara se mueve más de la cuenta, provocará un abandono masivo nada más empezar.

Todavía, a día de hoy, lo más habitual entre las pequeñas empresas, emprendedores y autónomos es pensar que el realizar vídeos publicitarios de su empresa o servicio es algo que se encuentra totalmente fuera de su alcance presupuestario o que, directamente, no se considera algo prioritario. Plataformas como The Video Network facilitan y agilizan todos los procesos y ponen los vídeos profesionales para empresas al alcance de cualquiera. El vídeo marketing genera más impactos, más confianza y, en consecuencia, mejores datos de ventas.

Si aún así, la idea es hacerlo de forma particular, basta con cumplir con estos mínimos para obtener un resultado satisfactorio.